Empanadillas de espinacas con queso y jamón de york. Masa casera y al horno

Empanadillas de espinacas con queso y jamón de york. Masa casera y al horno

Ingredientes:


(5-10 empanadillas aprox.).

Para el relleno:

  • 150 gr. de espinacas frescas.
  • 1/2 cebolla morada.
  • 1 diente de ajo.
  • Jamón cocido o de york (1 loncha por empanadilla).
  • Queso de cabra en rulo (1 rodaja delgada por empanadilla).
  • 1 cuchara de aceite de oliva.
  • 1 pizca de sal.

Para la masa:

  • 1 taza de harina.
  • 1 cucharada de aceite de oliva.
  • 1/2 cucharada de sal.
  • Agua templada.


Preparación:



El relleno:

Picamos la cebolla y el ajo muy finos y troceamos las hojas de espinacas, en el caso de que estuvieran enteras. Cortamos en pequeños trozos el jamón cocido y el queso.

Ponemos la cucharada de aceite de oliva en una sartén y la calentamos a fuego medio. Añadimos el ajo y la cebolla y removemos hasta que observemos que el primer trozo comienza a dorarse. Seguidamente, incorporamos las espinacas a la sartén, puñado a puñado mientras se van reduciendo. Salteamos hasta que todas las hojas de espinacas hayan reducido.

Dejamos enfriar y reservamos para rellenar las empanadillas posteriormente. Incorporaremos los trozos de queso y jamón cuando el sofrito ya esté frío.


La masa:

Ponemos la harina en un plato hondo o bol, junto con la sal y el aceite de oliva. Templamos una taza de agua y vamos vertiendo agua poco a poco a la harina, mientras, mezclamos con una cuchara y posteriormente con las manos conforme coja consistencia. Añadiremos el agua necesaria y amasaremos hasta que la masa no esté pegajosa, se nos despegue de las manos y sea maleable. Corregiremos agregando un poco más de harina, si la masa estuviera muy pegajosa por exceso de agua.

Dejamos reposar la masa unos 30 minutos como mínimo en la nevera, tapando el recipiente con un film o metiendo la masa en una bolsa de plástico. Sí queremos, podemos hacer la masa un día anterior, y guardarla en el frigorífico hasta que rellenemos las empanadillas.

Una vez reposada la masa, enharinamos ligeramente una superficie lisa, colocamos nuestra bola de masa encima y la estiramos con un rodillo, también ligeramente enharinado, lo más delgada que podamos, lo justo para que luego no se nos rompa al manipularla.

Cortamos 2 pliegos de papel de horno en 4 partes y dividimos la masa en cuadrados de dimensiones similares a los trozos de papel. Colocamos los trozos de masa con cuidado sobre los trozos de papel y los cortamos con un cortador de pastas, con un vaso o con alguna otra cosa que os sea útil. En este caso, he utilizado un cuenco tipo asiático, ya que quería que mis empanadillas fueran algo más grandes de lo habitual. Mientras vamos cortando los trozos de masa, podemos ir apilando las obleas unas sobre otras, ya que con el papel de horno que cada una tiene debajo, evitaremos que se queden pegadas entre sí.


El horneado:

Precalentamos el horno a 180° C. con calor arriba y abajo.

En una bandeja de horno, distribuimos las obleas, con su trozo de papel debajo. Con la ayuda de una cuchara o cucharilla, dependiendo del diámetro que tenga nuestra oblea, vamos poniendo una cucharada o cucharadita y las cerramos doblándolas por la mitad (no hay que llenarlas demasiado). Sellamos los filos con las puntas de un tenedor y las pintamos por encima con huevo batido, con un pincel de silicona o similar.

Horneamos hasta que las empanadillas estén doradas.


Notas / variantes:


Son muy fáciles de hacer, aunque algo laboriosas.

Si no os apetece elaborar la masa vosotros mismos, también se pueden usar las obleas que venden ya hechas.

También podéis freírlas, si lo preferís, en abundante aceite hirviendo y luego escurrirlas en papel de cocina absorbente. En este caso, no se pintarán con huevo batido.

Las variantes de relleno son casi infinitas, se pueden hacer tanto dulces como saladas, así que ¡imaginación y a disfrutar!.

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